Un cambio en lo mas hondo del corazón

Al Reflexionar
profundamente sobre la impermanencia, es ser conducido
a comprender en el centro del corazón la verdad que tan vigorosamente se
expresa en esta estrofa de un poema de un maestro contemporáneo, Nyoshul
Khenpo:
La naturaleza de todas las cosas es ilusoria y efímera, quienes tienen
una percepción dualista consideran felicidad [el sufrimiento, como los que
lamen la miel del filo de una navaja. Cuan dignos de compasión los que se
aferran con fuerza a [la realidad concreta: Volved vuestra atención hacia
dentro, amigos de mi corazón.
Pero, ¡qué difícil puede ser volver la atención
hacia dentro! ¡Con qué facilidad nos dejamos dominar por nuestros viejos
hábitos y costumbres establecidas! Aunque nos acarrean sufrimiento, como dice
el poema de Nyoshul Khenpo, los aceptamos con una resignación casi fatalista,
porque estamos acostumbrados a ceder a ellos. Podemos idealizar la libertad,
pero en lo que toca a nuestros hábitos estamos completamente esclavizados. Aun
así, la reflexión puede traernos poco a poco la sabiduría. Podemos llegar a
darnos cuenta de que caemos una y otra vez en pautas de conducta fijas y
repetitivas, y empezamos a sentir el anhelo de librarnos de ellas.
Naturalmente, podemos recaer una y otra vez, pero poco a poco podemos
deshacernos de ellas y cambiar. El siguiente poema nos habla a todos. Se titula
«Autobiografía en cinco capítulos».
1) Bajo por la calle. Hay un enorme hoyo en la acera. Me
caigo dentro, estoy pérdida... impotente. No es culpa mía. Se tarda una
eternidad en salir de allí.
2) Bajo por la misma calle. Hay un enorme hoyo en la acera.
Hago como que no lo veo. Vuelvo
a caer dentro. No puedo creer que esté en ese mismo lugar. Pero no es culpa
mía. Todavía se tarda mucho tiempo en salir de allí
3) Bajo por la misma calle. Hay un enorme hoyo en la acera.
Veo que está allí. Igual caigo en él... es un hábito. Tengo los ojos abiertos.
Sé dónde estoy. Es culpa mía. Salgo inmediatamente de allí.
4) Bajo por la misma calle. Hay un enorme hoyo en la acera.
Paso por el lado.
5) Bajo por otra calle
Reflexionar sobre la muerte tiene por objeto producir un
auténtico cambio en lo más hondo del corazón, aprender a esquivar «el hoyo de
la acera» y a «bajar por otra calle». Muchas veces esto exige un periodo de
retiro y contemplación profunda, porque sólo eso puede abrirnos verdaderamente
los ojos a lo que estamos haciendo con nuestra vida
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