Aveces

Muchas veces me pregunto: «¿Cómo es que todo cambia?» Y sólo
encuentro una respuesta: Así es la vida. Nada, nada en absoluto, posee el menor
carácter duradero.
Buda dijo: Esta
existencia nuestra es tan pasajera como las nubes de otoño. Observar el
nacimiento y la muerte de los seres es como contemplar los movimientos de un
baile.
La vida entera es como un relámpago en el cielo; se precipita a su fin
como un torrente por una empinada montaña.
Una de las principales razones por las que tanto nos cuesta
y tanta angustia nos produce afrontar la muerte es que ignoramos la verdad de
la impermanencia. Tan desesperadamente deseamos que todo siga como está que
hemos de creer que las cosas siempre continuarán igual. Pero eso sólo es una
ficción.
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